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Depresión postparto: origen y consecuencias

Actualmente se da una alta proliferación de los trastornos mentales postparto, concretamente de la Depresión Postparto en sus diferentes cuadros clínicos, y de las innumerables consecuencias que éstas tienen para el bienestar de las personas y familias.

Como profesionales de la salud mental, es clave que ayudemos a los pacientes a descubrir su pasado como hij@s para mejorar su presente como padres/madres, es decir, a descubrir sus vivencias desagradables desterradas al inconsciente para evitar el sufrimiento que puedan revivir.

Influencia de la infancia
Es muy importante que entendamos la dificultad, sufrimiento y el trastorno depresivo en el postparto de una forma global, no específica de este momento vital, sino como una gestación a lo largo de la vida y que aparece en este momento de más vulnerabilidad debido a la gran cantidad de cambios que se dan a distintos niveles. A menudo la depresión postparto revela un trastorno antiguo no tratado, que puede provenir de una parte de la personalidad más vulnerable, necesitada, inmadura, más niña, en definitiva, una parte que se quedó un poco ahí en la infancia, sin crecer, sin madurar, sin separarse del todo de la madre, y creada también a partir de cómo se sintió querida, valorada y percibida en la infancia.

Autores como Rosfelter (1994) nos recuerdan que las vivencias depresivas y los cambios de humor, tan frecuentes en tantas madres, están asociados al hecho de que junto con convertirse en responsables de otra vida además de la suya, sus propios estados de dependencia infantil retornan crudamente, consciente e inconscientemente, apareciendo experiencias psíquicas que ellas creían olvidadas. Hay incapacidades entonces, que afloran en el momento sobretodo del postparto y hay que ser muy cuidadosos en el momento y la forma de etiquetarlas.

Sentimiento de culpa
De alguna manera, la madre se puede percibir e reinterpretar a sí misma como una persona que no es capaz de acoger y cuidar a su bebé y que no se siente feliz, generando gran cantidad de culpa en ella. Así pues, comprendiendo que la futura madre se construye desde niña y, en el momento de entender, conceptualizar y evaluar la sintomatología, se permite a las pacientes/madres (y también a los padres) reducir de forma muy significativa su grado de culpa. También se reduce la incomprensión, incapacidad, frustración (y a veces fustigación) por tener una depresión de este tipo, centrando el trabajo en el niñ@ que se ha sido más que sobre el bebé que va a llegar o ya ha nacido.

Comprendiendo de una forma profunda lo que a uno le pasa y de dónde viene, se empieza a recorrer un camino que lleva al cambio, más allá del alivio de la sintomatología, la cual disminuye a la par que se va comprendiendo el origen real.