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“Si no puedes cambiar la situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes este sufrimiento”

(Víctor Frankl.)

Psicoterapia para adolescentes: Cómo aterrizar en el mundo adulto

Entrar en el mundo adulto, deseado y temido a la vez, significa para el adolescente la pérdida definitiva de su condición de niño.

En esta etapa se producen cambios psicológicos que comienzan con los cambios corporales y que conllevan una nueva relación con uno mismo, los padres y el mundo. La adolescencia es el proceso entre lo que se deja y lo que aún está por llegar, entre lo que deja de ser y lo que aún no se es.

Este período de definición de la identidad, puede provocar malestar por las dificultades de la etapa en sí, tanto en el propio adolescente como en la familia. Es por ello, que un acompañamiento y/o trabajo psicológico a lo largo de este proceso de aprendizaje para ser adulto puede ser decisivo para un posterior desarrollo sin conflicto.

“Si no puedes cambiar la situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes este sufrimiento”

(Víctor Frankl.)

Cuándo ir al psicólogo

El tratamiento psicológico es recomendable en las situaciones y problemáticas que obstaculizan el crecimiento, producen sufrimiento y síntomas en los jóvenes, referidos a:

· Trastornos de conducta y del estado de ánimo
· Trastornos de ansiedad
· Trastornos de la conducta alimentaria
· Baja autoestima
· Baja motivación escolar
· Dificultades en el rendimiento académico
· Dificultades en las relaciones y vínculos
· Problemas en la dinámica familiar
· Falta de aceptación de límites
· Consumo/abuso de sustancias

Objetivos de la psicoterapia

Ofrecer y generar un espacio seguro al adolescente le permite hablar de estas dificultades y descubrir las posibles causas que le impiden disfrutar de todo su potencial y bienestar.

El proceso terapéutico tiene el objetivo de resolver el problema emocional, de comportamiento o de relación interpersonal haciendo posible un cambio interno para reducir la angustia, modificar una conducta poco adaptativa o mejorar las relaciones con personas importantes de su vida.

A partir de las primeras visitas para explorar y evaluar el caso, se valorará la necesidad o no de acompañamiento, psicoterapia u orientación, trabajando si es necesario con el entorno tanto familiar como educativo del adolescente.