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“Es en el juego y sólo en el juego que el niño o el adulto como individuos son capaces de ser creativos y de usar el total de su personalidad, y sólo al ser creativo el individuo se descubre a sí mismo.”

(D.W.Winnicott)

Psicoterapia infantil:
El arte de madurar jugando

Los primeros años de vida son intensos. Se forja la estructura de la personalidad, las relaciones familiares y sociales, y el paso por diferentes etapas de crecimiento.

Los niños también viven situaciones difíciles que les pueden situar en conflicto exteriorizado en forma de miedos, dificultad de separación, ansiedad, baja autoestima, dificultades escolares, de adaptación, relacionales, poco autocontrol emocional…

“Es en el juego y sólo en el juego que el niño o el adulto como individuos son capaces de ser creativos y de usar el total de su personalidad, y sólo al ser creativo el individuo se descubre a sí mismo.”

(D.W.Winnicott)

Objetivos de la terapia

Los objetivos de la terapia infantil van más allá de aliviar el síntoma. La primera finalidad es restaurar el desarrollo psicológico normal que incluye controlar la ansiedad, reforzar la regulación, mejorar la autoestima, aumentar la tolerancia a la frustración, la autonomía según la edad, la capacidad de disfrutar y la satisfacción en el trabajo de la escuela, así como establecer unas buenas relaciones con los compañeros.

Además, refuerza la personalidad del niño, desarrollando su capacidad para entender los propios sentimientos, pensamientos y la conexión entre los sentimientos y la conducta. El niño debe aprender a reconocer y observar las propias funciones mentales. Esto contribuye a mejorar las relaciones interpersonales.

El juego como elemento clave

¿Cómo trabajar con el niño/a? El juego es un elemento clave, pues es el equivalente al lenguaje en los adultos. A través de él, el niño puede divertirse, comunicarse, descubrir y explorar el mundo, aprender y también representar sus miedos, deseos, conflictos, preocupaciones y problemas. En este contexto lúdico y seguro, el niño podrá expresarse, aprender cómo son las personas y cómo interactuar con ellas, explorando y buscando soluciones a sus problemas.

Implicación con la familia

Por otra parte, cuando es necesario un tratamiento psicológico, hay una implicación directa de la familia con la que se realiza un trabajo conjunto a lo largo del proceso terapéutico, así como un seguimiento de otros entornos relevantes para el niño.